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VOLUNTAD DE GAIA

A principios del siglo pasado, Alfred Adler desarrolló su teoría sobre el instinto de poder en el hombre. En ella considera que el hombre es movido por el interés creativo, una fuerza humana no derivada de factores biológicos.

A lo largo de este tiempo la teoría de Adler ha sido interpretada de diversas formas y adaptadas a diversas situaciones. Inicialmente se la consideró en contraposición a la teoría de Freud sobre el instinto sexual y su fuerza determinante para conformar el carácter y conducta del hombre.

El concepto Gaia permite abrir un nuevo punto de vista sobre esa realidad. El hombre es el único animal que no está adaptado a ningún medio ambiente; por el contrario su capacidad para ocupar todos los ecosistemas de Gaia nace de su capacidad para modificar el medio donde habita. La Voluntad de Gaia, el Poder de Gaia es precisamente esa voluntad de poder que tenemos todos los seres humanos. Nosotros también somos los depositarios de la Voluntad de Gaia. Es responsabilidad del ser humano organizar y dirigir positivamente ese poder.

El ambiente cultural en el que se desarrolla una persona determina sus intereses y anhelos, determina los deseos de progreso que dirigirán su vida. La capacidad de modificar sus circunstancias dependerá grandemente de sus capacidades biológicas, de su fuerza física e intelectual. El éxito en esta tarea no siempre acompañará a cada individuo.

Este deseo de modificar el entorno, la pulsión de adaptarlo a los requerimientos que su cultura y ambiente promueven, tiene su modo natural de canalización en la participación política. Los individuos una vez alcanzadas, con mayor o menor éxito, sus metas en el ámbito próximo (trabajo, familia, aficiones), tienden a modificar (mejorar) los entornos mas lejanos (ayuntamiento, región, nación). La acción política es el medio natural para conseguir esos fines.

La Democracia, la Justicia y la Libertad son los pilares que facilitan esa participación política a los individuos.

¿Quién no ha sentido alegría al oir el anuncio de la muerte o caida de un dictador?. Una alegría desconcertante al tratarse al mismo tiempo de la muerte o desgracia de otro ser humano. Esa alegría tampoco es humana, es alegría de Gaia al abrirse un nuevo espacio de Libertad en el mundo.

Las circunstancias actuales de nuestra humanidad aconsejan una urgente reforma de los sistemas de participación política de los pueblos. Es menester que seamos conscientes de que ni el poder de EEUU ni la voluntad de EEUU son el poder ni la voluntad de la mayoría de la humanidad. Es urgente hacer que la ONU, o un nuevo organismo si fuera necesario, sea una auténtica asamblea de participación política mundial, sin vetos, con Libertad. También es imprescindible que en ella estén representados solo los países democráticos, solo los paises que certifiquen la representación auténtica de sus pueblos. Es por tanto inevitable la expulsión de los paises en los que no exista ni Democracia ni Libertad y el fomento e invitación a cambios políticos en esas naciones que permitan la participación de sus pueblos en las decisiones que afecten al futuro de la Humanidad y sus respectivas naciones.

Es necesaria, por consiguiente, una organización política mundial que vele, de manera efectiva, por la Justicia en las relaciones internacionales, que vele diligentemente por la Libertad de todos los individuos que forman la Humanidad. Es necesaria, en suma, una organización mundial que traduzca de manera efectiva la voluntad de Gaia a acciones concretas en el ámbito de nuestro mundo.