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PATOLOGIAS DE GAIA
Gaia es un ser vivo. Como tal puede tener dolencias y enfermedades. El Ser Humano no solo es
parte de Gaia sino que está llamado a desempeñar un papel trascendental en la evolución de
ésta, está llamado a ser su órgano de la consciencia. El proceso de asunción de esta función por parte del ser humano,
le hace sufrir, a Gaia, diversas dolencias. Estas son comparables al dolor de parto en una madre.
La actividad humana modifica más rápida e intensamente el ambiente natural de Gaia,
la Tierra, que cualquier otro factor climatológico o geológico. El hombre es el primer
factor transformador de la faz de Gaia. La torpeza en el uso de este poder está poniendo
en peligro la capacidad de renovación de ésta. El cambio climático, la desertización
por las malas prácticas agrícolas, ganaderas o industriales, la pérdida de biodiversidad
generalizada; están poniendo en peligro los mecanismos homeostáticos. Estas carencias no
afectarán fatalmente a Gaia, pero sí ponen en peligro el futuro del Ser Humano como especie.
La Naturaleza llama a cada especie, a cada elemento de Gaia, a vivir, actuar y ejercer su
papel lo mejor posible. Es la ley de la evolución. Los diversos especímenes de una especie
compiten en su ambiente por "hacerlo lo mejor posible". Los mejores tienen generalmente
mayores posibilidades de sobrevivir. Pero los otros también tienen oportunidades. La
diversidad es necesaria incluso dentro de una misma especie. Cambios imprevisibles,
generalmente rápidos en su aparición, hacen que todos esos especímenes, todos, se
enfrenten al reto de sobrevivir en las nuevas condiciones; aquellos más hábiles en
la nueva situación, no necesariamente los mejores en la anterior, son los seleccionados
para evolucionar y sobrevivir. Los que sobreviven están llamados, de nuevo, a "hacerlo
lo mejor posible". Todos los individuos son, pues, necesarios.
El desconocimiento de esta ley, todos los individuos son necesarios, hace que la Humanidad
no encuentre la paz. El miedo al distinto, el egoísmo, la insolidaridad desgarran con
guerras, terrorismo, hambre y muerte a nuestra especie. La Humanidad aún no ha ocupado
su lugar en Gaia.
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